Día del Ejército Mexicano. Cerralvo, Nuevo León
En Cerralvo, Nuevo León, conmemoramos el Día del Ejército Mexicano, pueblo uniformado que no sólo es orgullo, sino fortuna; esa es la fortaleza profunda de nuestra historia.
El 19 de febrero de 1913, el Congreso de Coahuila publicó un célebre decreto que desconoce al usurpador Victoriano Huerta y faculta a Venustiano Carranza para crear una fuerza armada y restablecer el orden constitucional.
Un acto valeroso por la defensa de la democracia es el origen del Ejército Mexicano. En medio de la oscuridad más oprobiosa, surge un episodio de heroísmo que marcó el presente y el futuro de la nación.
En su inicio, el Ejército estuvo integrado por vaqueros del norte del país, hábiles en el uso de las armas y del caballo; mineros, como los reprimidos en Cananea durante el porfiriato, pero ampliamente capacitados en el manejo de la dinamita; ferrocarrileros, que conocían muy bien el territorio nacional; arrieros, un oficio muy noble y popular en aquellos días; empleados públicos y pequeños comerciantes. Se sumaron indígenas del norte y del centro; campesinos, obreros, artesanos y generales valientes.
Las Fuerzas Armadas mexicanas vienen de una revolución social y de la defensa del pueblo por la justicia.
La historia de México muestra que somos un pueblo que sabe emprender sus batallas por la independencia y la justicia. Hoy vivimos una nueva transformación; pacífica, pero profundamente justa, libertaria y soberana.
En este acto también inauguramos las instalaciones del 27 Regimiento de Caballería Motorizado, momento propicio para ratificar que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional son instituciones que sostienen al Estado mexicano.
Sus integrantes son guardianes de nuestra soberanía y defensores de la paz y la seguridad.
La lealtad, entrega, disciplina, profesionalismo y amor por sus semejantes y por la patria son baluarte de la nación.
Su labor humanitaria es testimonio del amor por México. Ser parte de las Fuerzas Armadas es una vocación que exige sacrificio personal y familiar.
Por ello, a nombre del pueblo de México, les damos las gracias y anunciamos un aumento a sus percepciones. No se trata solamente de un agradecimiento; sepan que los llevamos en la mente y en el corazón siempre.
Con amor por nuestra historia y nuestro porvenir, con ese orgullo de pertenecer a un pueblo heroico y resistente, es que decimos con fuerza: México es un país libre, independiente y soberano.
La patria no es sólo un territorio; es el refugio de nuestros sueños, el escenario de nuestras esperanzas y el legado que dejaremos a las futuras generaciones. Es nuestro pueblo.
Es la tierra donde nuestras raíces se entrelazan y donde cada amanecer es un recordatorio del sacrificio de aquellos que se levantaron con valentía para defender nuestra independencia.
Reafirmamos el compromiso con la soberanía, que es un derecho inalienable. Cuando nuestro pueblo se une en torno a la historia, la patria y la bandera de México, no hay fuerza en el mundo que pueda doblegar su espíritu.
¡Que viva el Ejército Mexicano!
¡Que vivan las Fuerzas Armadas!
¡Que viva el pueblo de México!
¡Viva la soberanía e independencia nacional!
¡Viva México!
