Al conmemorar siete siglos de la fundación México-Tenochtitlan, recuperamos nuestras raíces con los pueblos originarios y su legado; no significa vivir en el pasado, es reconocernos en él. Hoy, Tenochtitlan Al conmemorar siete siglos de la fundación México-Tenochtitlan, recuperamos nuestras raíces con los pueblos originarios y su legado; no significa vivir en el pasado, es reconocernos en él.
Hoy, Tenochtitlan no sólo vive en las piedras del Templo Mayor, sino en el corazón de un México que ha decidido no olvidar. Para saber a dónde vamos, hay que escuchar de dónde venimos; el origen no es pasado muerto, sino brújula viva.
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